En cualquier parte, en cualquier situación, siempre vamos a observar a un niño llorando, inocentes criaturas que llegan a este mundo para colmar nuestros hogares con todo el amor que generan. Aquí va mi opinión: esto no va dirigido a las personas que lamentablemente traen a un bebé y lo catalogan como un embarazo no deseado. ¡No, no, no! Mi opinión no es para ellos, es para los bebés que nacen en un hogar felizmente estructurado, con las posibilidades que su trabajo y Dios les han permitido tener.
Muy bien para ustedes, padres, que tienen un bebé y se les barraja contra el suelo en plena reunión, y no les queda otra que hacer el ridículo, porque el bebé es malcriado. Por supuesto que él no tiene la culpa, ¿Quién lo cría? O mejor dicho, ¿Quién lo malcría? Lamentablemente, nuestro día a día no nos permite abordar el problema a tiempo, primero porque el estrés laboral no nos lo permite. Es más fácil callar o calmar los llantos de nuestro bebé dándole simplemente lo que sus caprichos quieren.
Pues papás, ese es el peor error. Ustedes trajeron a ese bebé, ahora por amor a él, críenlo como es debido. Los niños van a manipular siempre, y si ustedes se dejan, tomarán las riendas del hogar. Ahora, imaginen una casa donde el bebé de 2 o 3 años sea el que mande.
¡Esa fue mi opinión! Vamos a darles mucho amor, educación y disciplina a nuestros bebés, para formar hombres y mujeres que nuestro país necesita.







